8 Te acordarás del día del reposo, para santificarlo: 9 Seis días obrarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día será sábado al SEÑOR tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas; 11 porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay , y reposó en el séptimo día; por tanto el SEÑOR bendijo el día del sábado y lo santificó.
Éxodo 20: 8-11
Los primeros judíos que recibían los 10 mandamientos salían de un tiempo de esclavitud en Egipto, donde tenían que trabajar todos los días y eran castigados si no cumplían con el número diario de ladrillos … en otras palabras el valor de sus vidas era, un número de ladrillos.
Dios está claramente tratando de devolverles su humanidad diciéndoles que tomen un momento de descanso, que es un nuevo tiempo y que su valor no proviene más de su trabajo.
Es así que nace el Sabbath.
Sabbath nos recuerda que somos seres humanos no humanos que hacen.
En el Sabbath vivimos como si todo el trabajo estaría terminado, aún si no lo está.
Sabbath nos recuerda que nuestro valor no viene de cuanto trabajamos o cuan buenos somos o cuanto producimos o lo que la gente pueda pensar de nosotros.
La más alta meta de una vida espiritual no es almacenar una gran cantidad de información, sino la de encontrar momentos sagrados.
Es poder ver la intencionalidad de Dios en darle significado a cada momento de nuestra vida y tomar un momento de recordar que nuestro valor no viene de cuanto trabajamos o cuan buenos somos o cuanto producimos o lo que la gente pueda pensar de nosotros.
El real asunto del Sabbath no es que día de la semana es, sino como vivimos todo el tiempo.