La cruz grita muy fuerte sobre la forma que solemos ver a Dios, éste Dios sufre.
Dios está tratando de dar un mensaje, Él entiende el dolor.
Ahora, si entendemos el contexto en que las cosas sucedieron y participamos de la historia percibiremos una relación entre el dolor divino y el dolor humano.
Dar la vida, entregarse a sí mismo, sacrificarse.
En ese tiempo, ésta era la forma en que la gente entendía que se negociaba con los dioses.
… porque ese es el entendimiento que tenemos de cómo funcionan las cosas, es así como logramos recibir lo que necesitamos.
Aún hoy, existe una forma de negociar con los dioses, existe una forma de lograr lo que necesitamos. Piensa en el clásico cuadro de los hijos acercándose a su padre, sólo por interés, esto quiebra el corazón del padre, pero todos sabemos que es así… es así como funcionan las cosas.
Qué es lo que quieres?
Mm… necesitas un carro, lo tengo!, ésta es la cantidad de ofrenda que debes dar.
Tu mamá está enferma, sé cuidadoso de hacer ésta secuencia de oración
Quieres ir al cielo? Bueno, esto es lo que tienes que creer y espérame un minuto, te traeré la lista de lo que debes y no debes hacer, ah… no estoy seguro pero un poco de dinero también podría ayudar.
Falso amor plástico, no nos quiebra esto también a nosotros?
Puedo imaginarme a Dios mirándonos y diciendo De que se trata todo esto?
Pero volvamos a la cruz, porque en éste punto podríamos ya sentirnos muy culpables.
Y perder de vista, lo que Jesús está tratando de decir, él está diciendo, que la forma de negociar con Dios está siendo destruida, ha perdido significado, ya no es gratitud sino conveniencia, ha distorsionado totalmente nuestro corazón y ambos bandos hemos salido heridos, el divino y el humano.
Ya terminó! Porque éste Dios ama incondicionalmente.
Dios entiende de infidelidad, pero pretende que todo se trate de Su fidelidad.
Visual, real y aún vivo, Dios nos dice, conozco las profundidades de tu corazón y te amo igual.
Sólo lo tienes que aceptar porque no depende de ti, sino de mí… y escribiré el camino en que debes ir en tu corazón porque lo amarás, podrás ver que también se ha establecido una relación entre la felicidad divina y la felicidad humana. El corazón de un Padre.